
¿Alguna vez te has preguntado por qué, aun teniendo talento, ideas y ganas de salir adelante, sigues sintiendo que algo te bloquea?
¿Por qué empiezas proyectos con ilusión, pero luego te saboteas, procrastinas o abandonas cuando estás a punto de avanzar?
La respuesta no está en tu disciplina ni en tu capacidad.
Está en tu niña interior.
Dentro de cada mujer emprendedora vive una niña que aprendió, en su infancia, cómo “sobrevivir emocionalmente”. Esa niña creó creencias, miedos y estrategias para no ser rechazada, abandonada o herida. Y hoy, sin darte cuenta, esa parte herida sigue tomando decisiones por ti… incluso en tus negocios, tu economía y tu abundancia.
La conexión invisible entre tu infancia y tu dinero
Tu relación con el dinero, el éxito y el emprendimiento no se formó cuando abriste tu primer negocio.
Se formó cuando eras pequeña.
Se formó cuando:
- No te sentías suficiente
- Tenías que esforzarte para ser vista
- No te sentías segura
- No te validaban
- Te comparaban
- Te exigían
- O te ignoraban
Tu niña interior aprendió una lección silenciosa:
“No soy valiosa por quien soy, tengo que demostrarlo.”
Y desde ahí empiezas a emprender.
Por eso muchas mujeres:
- Trabajan demasiado
- Se sobreexigen
- Tienen miedo a cobrar
- Se sienten culpables por ganar dinero
- O se sabotean cuando algo empieza a ir bien
No es falta de estrategia.
Es una herida emocional activándose.
Cómo una niña interior herida sabotea tu emprendimiento
Cuando tu niña interior no está sanada, tu negocio deja de ser un proyecto y se convierte en un campo de batalla emocional.
Esto se manifiesta así:
1. Procrastinación
No es flojera.
Es miedo.
Miedo a no ser suficiente.
Miedo a fracasar.
Miedo a ser vista.
La niña interior dice:
“Si no lo intento, no pueden rechazarme.”
2. Autosabotaje
Cuando estás a punto de avanzar:
- No publicas
- No lanzas
- No vendes
- Te distraes
Porque tu niña interior teme:
“Si tengo éxito, me van a criticar o abandonar.”
3. Miedo a cobrar
Muchas mujeres sienten culpa por poner precio a su trabajo.
Eso viene de una niña que aprendió:
“Mi valor depende de agradar, no de recibir.”
4. Bloqueo en la abundancia
Puedes visualizar, hacer afirmaciones, cursos y planes…
pero si tu niña interior cree que no merece, tu sistema nervioso bloqueará el recibir.
La herida no quiere que fracases… quiere protegerte
Tu niña interior no te sabotea porque sea débil.
Te sabotea porque aprendió que avanzar era peligroso.
Si de niña:
- Te juzgaban cuando brillabas
- Te rechazaban cuando eras tú
- Te castigaban cuando expresabas
Tu mente inconsciente asocia:
Éxito = peligro
Y por eso te detienes justo cuando estás por crecer.
Cómo empezar a sanar a tu niña interior para prosperar
Sanar no significa ir al pasado a sufrir.
Significa traer conciencia al presente.
Aquí comienza tu transformación:
1. Reconoce a tu niña interior
Habla con ella.
Pregúntale:
¿Qué necesitas?
¿Qué te da miedo?
2. Cambia la voz interna
Cuando te criticas, es una herida hablando.
Cambia esa voz por:
“Estoy aprendiendo.”
“Estoy creciendo.”
“Estoy segura ahora.”
3. Empieza a actuar desde la mujer adulta
Tu niña quiere huir.
Tu mujer quiere crear.
Elige a la mujer que eres hoy.
4. Permítete recibir
Recibir dinero, apoyo, amor, oportunidades…
no es egoísmo.
Es reparación emocional.
El dinero no fluye cuando te esfuerzas, fluye cuando te sientes segura
La abundancia no llega cuando trabajas más.
Llega cuando tu sistema nervioso se siente a salvo.
Una niña herida vive en alerta.
Una mujer sanada crea con calma, claridad y poder.
Por eso no basta con cursos de negocio
Puedes aprender marketing, ventas y estrategias…
pero si tu niña interior sigue herida,
volverás a:
- dudar
- sabotearte
- postergarte
- sentirte pequeña
Por eso la sanación emocional es la base de la prosperidad real.
El siguiente paso: Las 5 heridas de la infancia
Cada una de nosotras tiene al menos una herida activa:
- Rechazo
- Abandono
- Humillación
- Traición
- Injusticia
Y cada una crea un patrón específico en:
- el dinero
- las relaciones
- los proyectos
- el éxito
En la siguiente clase descubrirás:
👉 Las 5 heridas de la infancia y cómo se manifiestan en tu vida adulta
Ahí entenderás exactamente:
por qué repites patrones,
por qué te bloqueas,
y cómo empezar a liberarte.
Reflexión final
Tu negocio no crece al ritmo de tu esfuerzo.
Crece al ritmo de tu sanación.
Cuando sanas a tu niña interior:
- tu energía cambia
- tus decisiones cambian
- tu abundancia cambia
Y entonces, sin forzar,
la vida empieza a responderte distinto.
💖 Es momento de invertir en ti misma.
Porque cuando tú cambias desde dentro, el universo entero responde.
Y lo que hoy empieza como una decisión… mañana se convierte en tu nueva realidad.
💖 ¿Estás lista para sanar tu niña interior y abrirte a una nueva forma de prosperar?
